Abscesos dentales: no dejes para mañana lo que podría perjudicarte hoy

Mujer señalando abscesos dentales

Seguro que alguna vez has oído hablar de los flemones, o quizás estés sufriendo uno ahora mismo. Esos incómodos bultos que aparecen en la encía, causan un dolor pulsátil y pueden llegar a deformar el rostro por la inflamación. Se trata de lo que en el mundo de la odontología conocemos técnicamente como abscesos dentales: una acumulación de pus causada por una infección bacteriana.

Si estás leyendo esto con dolor, lo primero que debes saber es que los abscesos dentales no son algo que debas ignorar esperando a que «bajen» por sí solos. Son una señal de alarma de tu cuerpo indicando que una infección ha llegado a zonas profundas.

Abscesos dentales: Todo lo que debes saber sobre esta urgencia dental

Entender qué está pasando en tu boca es el primer paso para curarla. Un absceso no es más que el sistema de defensa de tu cuerpo tratando de contener una infección. El pus es una mezcla de glóbulos blancos, tejido muerto y bacterias. Cuando esta mezcla no tiene por dónde salir, se acumula formando una bolsa de presión que provoca ese dolor agudo tan característico de los abscesos dentales.

Tipos de abscesos dentales: No todos son iguales

Dependiendo de dónde se origine la infección, diferenciamos principalmente dos tipos:

  • Absceso Periapical: Ocurre en la punta de la raíz del diente. Es el más común y suele ser consecuencia de una caries profunda no tratada que ha llegado al nervio (pulpa), necrosándolo.
  • Absceso Periodontal: Ocurre en las encías, al lado de la raíz del diente. Suele estar provocado por una enfermedad de las encías (periodontitis) o por un cuerpo extraño (como una cáscara de palomita o una espina) que se ha quedado atrapado entre el diente y la encía.

Causas principales: ¿Por qué aparecen?

Los abscesos dentales aparecen en la mayoría de los casos como resultado de problemas previos que no se trataron a tiempo. Las bacterias buscan cualquier vía de entrada para llegar a la pulpa o al hueso:

  • Caries profundas: La causa número uno. Si el esmalte se rompe, las bacterias entran hasta la «cocina» del diente.
  • Traumatismos: Un golpe en un diente puede romperlo o fisurarlo, creando una autopista para las bacterias, o incluso matar el nervio silenciosamente, provocando una infección meses o años después.
  • Enfermedad de las encías: La acumulación de sarro crea bolsas periodontales donde las bacterias proliferan, pudiendo derivar en abscesos dentales dolorosos.

Síntomas: Cómo identificar una infección grave

El dolor es el síntoma rey, pero no el único. Los abscesos dentales suelen manifestarse con un cuadro clínico muy claro:

  • Dolor intenso y pulsátil: A menudo se describe como un latido en el diente, la muela o la encía, que puede irradiarse hacia el oído, la mandíbula o el cuello.
  • Sensibilidad extrema: Dolor al masticar o al tomar cosas frías/calientes.
  • Inflamación visible: Un bulto enrojecido en la encía (que a veces parece un grano con punta blanca) o hinchazón visible de la mejilla y la cara.
  • Sabor desagradable: Si el absceso drena espontáneamente, notarás un sabor amargo y salado repentino en la boca, seguido de un alivio del dolor (pero no de la infección).
  • Fiebre y malestar general: Señal de que la infección se está extendiendo.
  • Ganglios inflamados: Puedes notar bultos dolorosos bajo la mandíbula o en el cuello.
  • Trismo: Dificultad para abrir la boca o tragar.

Es importantísimo que si tienes alguno de estos síntomas acudas inmediatamente a tu dentista. Una infección severa no tratada puede complicarse rápidamente.

¿Cómo se tratan los abscesos dentales?

Sentimos decirte que los abscesos dentales no desaparecerán sin tratamiento profesional. Los remedios caseros pueden aliviar el síntoma, pero no matan la bacteria ni eliminan la causa.

En Centro de Calidad Dental, nuestro objetivo ante un flemón es doble: primero eliminar la infección y el dolor, y segundo, intentar salvar tu diente.

1. Drenaje del absceso

Si hay una gran acumulación de pus, el dentista realizará una pequeña incisión para drenarlo. Esto alivia la presión y el dolor de forma casi inmediata. También limpiaremos la zona con suero salino.

2. Endodoncia (Matar el nervio)

Si el diente se puede salvar, este es el tratamiento de elección. Limpiamos la infección del interior de los conductos del diente, lo sellamos y lo reconstruimos. Así conservas tu pieza natural y eliminas el origen de los abscesos dentales.

3. Antibióticos

Ojo: los antibióticos NO curan el absceso por sí solos. Son una ayuda para evitar que la infección se extienda, pero si no se trata el diente (con endodoncia o extracción), la infección volverá en cuanto dejes de tomar las pastillas.

4. Exodoncia (Extracción)

Si el diente está demasiado dañado o tiene una fractura vertical que llega a la raíz, la única solución para detener la infección será extraer la pieza y limpiar bien el hueso.

Qué hacer (y qué NO hacer) mientras esperas tu cita

Si nos llamas a nuestro teléfono de urgencias 922 28 32 53, te atenderemos lo antes posible. Pero mientras llegas a la clínica, sigue estos consejos:

  • NO revientes el flemón: Nunca intentes pinchar el bulto con una aguja casera. Podrías provocar una sobreinfección muy grave (sepsis).
  • Aplica frío, nunca calor: El calor expande los gases de la infección y aumenta el dolor. Ponte hielo envuelto en un paño sobre la mejilla (por fuera) para bajar la inflamación.
  • Enjuagues de agua con sal: El agua tibia con sal ayuda a limpiar la zona y reducir levemente la inflamación de la encía.
  • Analgésicos: Toma el analgésico que uses habitualmente (ibuprofeno o paracetamol) para controlar el dolor, pero no coloques la pastilla directamente sobre la encía, ya que puede quemar el tejido.

Los peligros de no tratar los abscesos dentales

Las consecuencias de postergar la visita al médico en estos casos pueden ser serias. Si el saco de pus se rompe internamente o la infección avanza, puede desembocar en:

  • Pérdida del diente: El hueso que lo sujeta se destruye.
  • Infección del hueso (Osteomielitis): La bacteria coloniza la mandíbula o el maxilar.
  • Angina de Ludwig: Una infección del suelo de la boca que puede bloquear las vías respiratorias.
  • Sepsis: La infección pasa al torrente sanguíneo, convirtiéndose en una emergencia médica vital.

Prevención: La mejor medicina

La buena noticia es que los abscesos dentales son 100% prevenibles con una buena higiene y revisiones periódicas. Detectar una caries cuando es pequeña o tratar una gingivitis a tiempo evita tener que pasar por este trago amargo.

Por eso, si notas cualquier molestia o crees que podrías tener un inicio de infección, ponte en nuestras manos. En Centro de Calidad Dental nunca dejamos de atender una urgencia ese mismo día, así que llámanos al 922 28 32 53 y te ayudaremos a recuperar tu salud y tu tranquilidad.

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